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Los que nos leéis habitualmente conocéis de sobra nuestras guías de montaje de equipos, pero también sabéis que no nos limitamos a ello y que siempre buscamos ofreceros información útil de formas diversas, hablando también por ejemplo de componentes clave como el procesador, la tarjeta gráfica, la placa base, la memoria RAM y en definitiva de todos los elementos que dan vida a un PC.

Hoy hemos querido hacer algo hacer algo diferente y por ello enfocaremos esta guía en dos direcciones claras:

  1. Qué funciones y qué importancia tiene cada uno de los componentes de un PC en función del uso que vayamos a darle.
  2. En qué componentes merece la pena invertir más o menos dinero, siempre partiendo de la base que ya citamos anteriormente, es decir, dependiendo de para qué vayamos a usarlo.

Como siempre esperamos que toda esta información os sea útil y que os permita enfrentar tanto la renovación de componentes como la compra de nuevos equipos con total seguridad.

Si a pesar de todo tenéis dudas os invitamos a dejar cualquier cuestión en los comentarios.

1-Procesador

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El procesador o CPU es un elemento esencial dentro de cualquier equipo que ejecuta todo tipo de programas, realiza operaciones de enteros y de coma flotante y también efectúa accesos a la memoria RAM.

Podemos decir que todo pasa por el procesador y que el mismo se encarga de “alimentar” o de “dar trabajo” a otros componentes, como la tarjeta gráfica por ejemplo, aunque su importancia puede quedar parcialmente eclipsada por dicho componente en función del uso que vayamos a dar al equipo.

Así, si vamos a utilizar el PC para jugar deberemos cuidar la elección de la CPU y adquirir un modelo adecuado, pero tendremos que invertir siempre un poco más en la tarjeta gráfica.

¿Debo invertir en un buen procesador?: Sí, porque es un elemento central del que dependen el resto de componentes del sistema. Una tarjeta gráfica de 1.000 euros no dará lo mejor de sí con un procesador de 100 euros, al igual que una memoria RAM a 3 GHz tampoco se aprovechará adecuadamente con una CPU de gama baja.

Igualmente en equipos para uso básico juega un papel fundamental en el rendimiento general del sistema, así que nunca debemos descuidarlo y bajar de un mínimo recomendable.

Si no elegimos un procesador acorde y equilibrado con el resto de componentes tendremos un cuello de botella claro tendremos consecuencias indeseables que normalmente se traducen en un rendimiento bajo o insuficiente.

  1. Equipos para ofimática, multimedia y juego ligero: En estos casos el procesador ocupa un lugar secundario y no requiere una gran inversión. Modelos de gama baja como los Celeron, los Pentium o los Athlon de AMD son más que suficientes.
  2. Equipos para juego intensivo: Para este tipo de sistemas debemos tener claro que aunque ocupa un lugar importante debemos dar un poco más de prioridad a la tarjeta gráfica. Lo mínimo recomendable es un Core i3 de cuarta generación un FX serie 6300.

2-Memoria RAM

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Ya tuvimos ocasión de hablar sobre la memoria RAM en este artículo especial y todo lo expuesto se podría extrapolar perfectamente a este artículo, así que os recomendamos echarle un vistazo antes de seguir leyendo.

La memoria de acceso aleatorio, más conocida como memoria RAM por sus siglas en inglés, ejerce también una función vital, ya que sirve de “almacén temporal” para el sistema operativo y para todos los programas y aplicaciones con las que estemos trabajando, evitando que el procesador tenga que volver a realizar ciertos trabajos ya que éstos quedan guardados en ella y se pueden recuperar en cualquier momento, siempre que no apaguemos el equipo.

Se trata de un componente que como vimos en la guía tiene un impacto enorme a nivel de rendimiento y por tanto es vital y no podemos descuidar el mínimo óptimo, pero debemos recordar que también tiene techos máximos a partir de los cuales ya no renta añadir más cantidad.

¿Debo invertir mucho en la RAM? No, no es necesario invertir mucho dinero pero como dijimos siempre hay un mínimo del que no debemos bajar, y que como siempre depende del uso que vayamos a dar al equipo en el que vayamos a instalarla.

Con todo ya podemos anticipar que los kits de más de 16 GB y con velocidades de más de 3 GHz son innecesarios para casi cualquier usuario normal.

  1. Equipos para ofimática, multimedia y juego ligero: Debemos hacer algunas distinciones. Si no tenemos pensado jugar a nada y no vamos a tener abiertas muchas cosas al mismo tiempo 2 GB pueden ser suficientes. En caso contrario, es decir si vamos a jugar y a tener varias pestañas o aplicaciones abiertas lo más recomendable es un mínimo de 4 GB. Nos bastará casi con cualquier kit genérico para tener una buena experiencia de uso.
  2. Equipos para juego intensivo: Aquí podemos fijar dos mínimos. El primero son 8 GB, suficiente para garantizar una buena experiencia en la mayoría de los casos. El segundo son 16 GB, una cifra que nos garantiza un rendimiento óptimo en todos los escenarios. Es recomendable utilizar kits de 1.600 MHz como mínimo, aunque el nivel óptimo calidad-precio lo tenemos en 2.133 MHz (DDR3) y 2.666 MHz (DDR4).

3-Placa base

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Sobre ella vamos a montar todos los componentes básicos del equipo, así que su importancia está fuera de toda duda, aunque por suerte no es una inversión que debamos llevar al extremo.

Elegir una placa base u otra implica algo más que decidir entre fabricantes, supone elegir entre chipets distintos y prestaciones muy dispares que pueden llegar no sólo a limitar nuestras posibilidades de expansión, sino también el correcto aprovechamiento actual de nuestros componentes.

Un ejemplo para entenderlo mejor; compramos un procesador Core i5 4690K porque queremos hacer overclock, pero sin embargo nos hacemos con una placa base con chipset H97 en vez de Z97 no podremos aprovechar esa característica.

Ese ejemplo también influye en el aprovechamiento de memorias con frecuencias que excedan el máximo fijado por IMC (controlador integrado de memoria del procesador), así que debemos tener mucho cuidado y elegir bien.

¿Debo invertir mucho en una placa base?: Si es un equipo para uso básico no, te bastará con buscar un mínimo de calidad que normalmente viene expresado en las tecnologías de construcción de cada fabricante, como UltraDurable de GIGABYTE, por ejemplo.

En el caso de los equipos para juegos hay matices que veremos a continuación.

  1. Equipos para ofimática, multimedia y juego ligero: Nos basta con una placa base de gama básica, ya que contará con todas las funciones que de verdad necesitaremos, aunque como anticipamos debemos buscar un mínimo de calidad, algo fácil de conseguir en los modelos de 50 euros que ofrecen la mayoría de los fabricantes.
  2. Equipos para juego intensivo: Tenemos dos grandes opciones. Para presupuestos ajustados que no vayan a recurrir al overclock ni quieran funciones avanzadas, como el soporte multiGPU, una placa base de gama baja puede ser más que suficiente. Si por contra vamos a hacer overclock y queremos un soporte mínimo para configuraciones de más de una GPU debemos optar por modelos de gama media. En cualquier caso los modelos tope de gama son una inversión innecesaria.

Terminamos la primera entrega aquí. La próxima semana publicaremos la segunda parte, en la que hablaremos de la tarjeta gráfica, la unidad de almacenamiento y la fuente de alimentación.

A modo de subapartado final también dedicaremos un pequeño espacio a la caja, el sistema de disipación y otros elementos “menores”.

Enlaces de interés: Guías MC.

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