windows 10

Han pasado meses desde el lanzamiento oficial de Windows 10 y las críticas que ha recibido en este tiempo son por lo general positivas, con peros. También la creciente adopción del sistema es positiva, con más peros. Dicho de otro modo, no se pone tanto en duda la calidad de Windows 10 o la validez de los argumentos a favor de la actualización, como la actitud con la que la compañía ha encarado especialmente esto último.

Para empezar, y quizás ahí esté la respuesta al dilema, el Windows 10 gratis no se espera que dure mucho más. El interés de Microsoft, pues, es el de acelerar la la base de usuarios al mayor ritmo posible y la principal crítica viene por el excesivo celo que le están poniendo. Sin embargo, la gratuidad tiene fecha de caducidad a la par que Windows 7 y 8 tienen soporte hasta 2020 y 2023 respectivamente. No se entiende.

Cabe recordar que antes de su lanzamiento Microsoft ya presionaba con Windows 10, promoviendo la actualización incluso entre equipos con el sistema pirateado. Pero no fue hasta que la nueva versión aterrizó en el mercado cuando el asunto dio señales de inusual agresividad: ventanas emergentes que vuelven a activarse previa desactivación, descargas en segundo plano con aviso de instalación sorpresa al reiniciar el sistema, introducción sin aviso como actualización recomendadaSe sabía que iban a ponerle empeño, pero no tanto.

Windows 10

Microsoft llegó a asegurar que nunca obligaría a actualizar a Windows 10, después de disculparse por hacerlo por error con un número indeterminado de usuarios. A la postre, bloquear la actualización a día de hoy no es un procedimiento sencillo de cara al usuario de a pie, y hay que confiar en que no se reactive por su cuenta como ha ocurrido con anterioridad. Así, no es de extrañar que la comunidad proponga sus propias recetas para librarse de percances. Y los artículos enlazados son solo una pequeña muestra de lo que ha dado de sí el tema en las últimas fechas.

¿Y por qué recortará Microsoft el soporte de nuevos procesadores en Windows 7 y 8 dentro de año y medio, cuando les quedan varios años de vida? ¿Es otra medida de presión para impulsar la adopción de Windows 10? Porque no parece que haga mucha falta, al menos en el caso de Windows 8: Windows 10 ya ha superado a Windows 8 y XP en cuota de mercado. Windows 7 es otro cantar que se entiende por diferentes razones.

¿Cuál es la prisa, entonces? ¿Por qué ofrecer la actualización gratuita para luego dejar de hacerlo? Claro que hay quien sostiene que Windows 10 no es gratis; que no cuesta dinero porque el usuario ya paga con sus datos. Y lo peor de todo es que no es una característica que se pueda deshabilitar por completo, aunque algo se puede hacer. No obstante, la pérdida de privacidad no debería ser motivo de rechazo a la hora de actualizar, primero porque ya se encargó Microsoft de igualar los marcadores con Windows 7 y 8, segundo porque en ningún caso es comparable a lo que sucede en la Web, y si eso se tolera… Pero tampoco esto lo explica.

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