Apple Watch

Demandar a gigantes tecnológicos no es algo fácil, sobre todo para una persona común, algo fácil de entender si tenemos en cuenta detalles como las costas que puede suponer el proceso, la abismal diferencia de recursos de que disponen ambas partes y el resultado incierto que enfrentan, pero nada de esto ha intimidado a Gareth Cross, un usuario de Apple Watch que demandó en Reino Unido al gigante de Cupertino.

Todo se originó cuando Cross, autoproclamado fan de Apple, descubrió una fractura en el cristal protector de su Apple Watch, que apenas tenía diez días de uso. Disgustado fue a una tienda oficial de Apple a repararlo, pero le dijeron que no lo cubría la garantía, lo que lo llevó a interponer la citada demanda contra la manzana mordida.

El argumento principal de la demanda que planteaba la parte actora era que Apple violaba la ley británica conocida como Sale of Goods Act, algo así como el equivalente a nuestra Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, donde se recogen los derechos y deberes de las partes en la compraventa de bienes de consumo.

Al final los abogados de Cross consiguieron llevarse el gato al agua y vencieron a los de la mazana tras un proceso judicial de seis meses de duración, que terminó con una condena a Apple que tuvo que hacer frente a las costas y al coste total del Apple Watch.

Sólo fueron 429 libras, cifra que no llega ni a calderilla para el gigante de Cupertino, pero como se suele decir la importancia moral de la misma va más allá del valor económico en sentido estricto.

Más información: CultofMac.

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